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18 de febrero del 2012 a las 7:29 PM

Arsenal tocó fondo

Por Ezequiel Tortorelli.-

Revancha. Siete días después, en el mismo lugar, hubo otro ganador. Hoy se fue victorioso Sunderland

Tras la humillante derrota ante Milan por la Champions League, Arsenal volvió a ser derrotado. Esta vez fue eliminado de la FA Cup por Sunderland, tras caer por dos a cero. Avecinan tiempos difíciles para el equipo de Wenger.

La lista de errores cometidos por Arsenal en su partido de ida de octavos de final de la Champions League ante Milan es simplemente interminable. Pero si en ese bato océano de errores tenemos que resaltar uno, es sin dudas la alarmante falta de actitud, lo tibio que fue el equipo, su timidez, y peor aún su falta total de rebeldía ante la adversidad. El choque por FA Cup ante Sunderland, menos de 72 horas después de la masacre de San Siro, no es ideal para el equipo de Wenger. La herida (fatal) está demasiado fresca. Arsenal es un equipo en terapia intensiva y debe recuperarse en el Estadio de la Luz, mismo escenario que lo vio irse victorioso hace exactamente una semana en un partido por la Premier League.

Por la lesión de Koscielny y la falta de ritmo del recientemente recuperado Gibbs, Wenger se vio obligado a hacer dos cambios, dos más en una defensa que vive improvisando desde lo posicional. El joven Coquelin ocuparía el lateral izquierdo y Vermaelen jugaría en la zaga junto al ingresante Djourou. A dichas modificaciones obligadas se sumó el ingreso de Fabianski y de Gervinho (al banco iba Walcott) que volvía de la Copa Africana de Naciones. A poco de comenzado el partido el cosmos parecía decidido a seguir complicando y humillando a Arsenal, Coquelin se retiraba de la cancha con un desgarro. Vermaelen se corrió como en muchas ocasiones durante esta temporada al lateral izquiero y su lugar en la zaga lo ocupó Squillaci, de bajísimo nivel desde que llegó a Arsenal la temporada pasada. Para Martin O’Neill no pasó inadvertida la goleada de Milan ante su rival de turno para hoy. Sunderland tuvo una actitud muy distinta a la de hace una semana. Ante la obvia falta de confianza del equipo de la capital salió a presionarlo bien arriba, entorpeciendo la salida y asfixiando a los potenciales receptores de la pelota. Arsenal no se reveló, no contrarrestó la presión, no jugó a pocos toques con precisión para neutralizarla. Se entregó mansamente al dominio del rival.

Tras un error, Djourou se vio obligado a cometer una falta al borde del área. El tiro libre para el local fue despejado y el que encontró el rebote fue Kieran Richardson. El remate cruzado del zurdo rebotó en la defensa y el desvió dejó sin chances a Fabianski. Arsenal abajo en el marcador nuevamente, y sin respuestas.  Los minutos se consumieron y el pitazo de Howard Webb pareció un regalo del cielo para un equipo de Arsenal que no quería más. Al conjunto de Wenger le quedarían 45 minutos para hacer valer su nombre.

A poco de comenzado el segundo tiempo, la desesperación se apoderó de Wenger. Squillaci se fue reemplazado por Walcott tras jugar menos  de 40 minutos. También ingresó Rosicky por un golpeado Ramsey. El partido se debatía en la vulgaridad. Sunderland se replegó buscando el contraataque y un Arsenal desbocado en la búsqueda del área contraria no tenía claridad en sus estériles intentos ofensivos. Los volantes internos juegan un partido y los externos otro, la creación de juego quedaba por tanta trunca, inconexa, sin asociación. El precario, básico, primitivo y casi que mediocre plan de O’Neill para el seguno tiempo, daría resultado. Pero no debería sorprender a nadie, con poco alcanza contra esta Arsenal. El segundo gol (para agregar a las miserias para los de Wenger fue de Chamberlain en contra) no hacía más que confirmar lo que era la crónica de una muerte anunciada. Sunderland avanzaría a cuartos de final de la FA Cup.

Arsenal está a la deriva y falta mucho para el mes de mayo. Ya nada parece sostener el preciado cuarto puesto que hoy ostenta en la Premier League. El equipo de Wenger ha tocado fondo como nunca antes desde que el entrenador francés tomó el cargo en el año 1996. Arsenal está dejando de ser una potencia, está perdiendo su status.

Hace ya muchos años que no hay equivalencias entre sus nombres propios y los de los otros grandes: Manchester United, Chelsea y ahora Manchester City. Hay una innegable diferencia de recursos económicos entre los mencionados equipos que hace que la tarea de Wenger  sea tanto más complicada. El francés buscó crear otro equipo campeón con pocos recursos pero nunca logró componer un equipo completo. Tiene buenos nombres en algunas posiciones pero muchas deficiencias en otras y una tremenda falta de recambio. El desgaste mental del plantel es total. Los jugadores no han dejado de creer en Wenger, han dejado de creer en sí mismos. Viven  a la sombra de una extensa nómina de ilustres figuras que jugaron bajo el ala del entrenador francés: Adams, Bould, Bergkamp, Overmars, Vieira, Henry, Sol Campbell, Pires, Gilberto Silva y Ljungberg, entre otros.

El final de la temporada será un momento determinante para el futuro de Arsenal. Si no puede mantener a figuras cuyo contrato vence en el corto plazo como Van Persie y Alex Song volverá a vivir el infierno de comienzos de esta temporada tras perder a Nasri y Fabregas. Wenger no pudo reemplazar a dichos jugadores con nombres de calidad similar y difícilmente pueda hacerlo la temporada que viene dado que su estructura salarial no es competitiva en comparación a la de los grandes de hoy. Se vienen épocas de definiciones, ni Wenger ni Arsenal merecen esto, esperemos por lo mejor, aunque parezca difícil.

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