En vísperas al 24º aniversario de la tragedia de Hillsborough, Liverpool derrotó, sin lucirse, 2-1 a Everton, gracias al agónico cabezazo de Andy Caroll cuando faltaban cinco minutos para el final. En el primer tiempo, Nikica Jelavic había dado ventaja; pero Luis Suárez empataba provisoriamente. Con este triunfo, los Reds jugarán su decimocuarta final en la FA Cup.
Respetuoso silencio en conmemoración de las 96 víctimas que sufrieron la sangrienta avalancha en Hillgshbrught, donde Liverpool y Nothingham Forest se enfrentaron al igual que el día de hoy, en semifinales de FA Cup. Con ambos equipos ubicados en puestos de Europa League, todas sus fichas se depositaban en el encuentro que le diera el pasaje a la tan ansiada final, que se disputará el 5 de mayo en Wembley.
La iniciativa de juego la tomaba Liverpool, con la idea de explotar la potencia del uruguayo Suárez a través del pelotazo, a espaldas de una línea defensiva que adelantaba sus hombres. Sin embargo, la carencia en la precisión por parte del lanzador Spearing sumado al escaso desequilibrio en las bandas de Henderson y Downing, no ofrecían un panorama alentador al equipo.
Tibiamente, Everton encontraba en Marouane Fellani la transición del juego, estando siempre en el lugar adecuado para increpar la marca y adueñarse del balón para manejar los tiempos del encuentro. Del toque corto, comenzaban a surgir las primeras acciones colectivas del Everton, aunque sin causar peligro alguno.
Con el protagonismo de juego de su lado, Jelavic salió auspicioso luego de un blopper que protagonizaran Skrtel y Carragher, donde su despeje rebotó en Cahill y cayó en los pies del croata que, pese a partir algunos centímetros adelantado, convirtió su sexto gol desde su arribo.
A falta de fútbol, Kenny Dalglish intercambió las posiciones de Henderson y Downing, con el objetivo de encontrar mayor profundidad en el perfil cambiado de ambos jugadores. Pese a la variante táctica impuesta, su equipo seguía sin romper el esquema defensivo a minutos del cierre de la primera etapa.
En la apertura del complemento, Carroll malogró una inmejorable ocasión, luego del centro preciso de Downing que, de cabeza, no pudo darle la dirección indicada.
De un error defensivo había llegado la apertura del marcador. Y de otro horror, llegaría el empate por parte del Liverpool, luego de que Silvain Distin se quedara corto en la entrega a Howard y que el uruguayo aprovechara el yerro defensivo, definiendo con el borde externo criteriosamente.
El efecto psicológico del gol, agrandó al conjunto Red que presionando correctamente a lo largo del campo e impulsado por el momento anímico, replegó defensivamente al Everton, lo que produjo espacios que el especialista Carroll explotaría en dos ocasiones. A los 78’, en una gran maniobra individual dentro del área, su disparo salió a metros del palo izquierdo; y a los 85’, capturó una pelota perdida y su remate atravesó la línea de meta, luego de que se desviara en Suárez.
Pero el desenlace tuvo final feliz, un clásico de película. Con su destreza física y con el hambre voraz del goleador que todavía no convirtió, aprovechó el lanzamiento de Bellamy de tiro libre y, anticipándose a Fellani, le dio destino de gol a su cabezazo.
Liverpool consiguió una magnífica remontada que tuvo como estandarte la actitud entregada en los últimos 45 minutos. Sin lucirse y por momentos siendo superado por el rival, se potenció colectivamente luego del error garrafal de Distín. Ahora, solo queda esperar al ganador del partido que mañana disputarán Tottenham y Chelsea, en el otro clásico de la jornada.
